Me llamo Ermitas Pereiro Aguiar y nací en Santiago de Compostela hace cincuenta primaveras. Mi infancia y la etapa estudiantil transcurrieron en la capital gallega, estudié en el colegio Cluny, después en el instituto Pío XII y más tarde, en San Clemente y Lamas de Abade. Posteriormente, mi vida laboral arrancó en el sector administrativo pero, tras mi primer título como masajista por la Academia Galega de Masaxe e Terapias Manuais (Agamatema), en el año 2000, descubrí mi nueva profesión y mi gran vocación como especialista en técnicas alternativas. Adentrándome poco a poco en este mundo realicé el curso de Técnico en Masaje Terapéutico-Deportivo y, por medio del masaje, del cuidado de las personas a través del cuerpo, me doy cuenta de que todas somos diferentes, que nadie es igual, aún padeciendo las mismas lesiones o dolencias.

Sigo formándome en otras disciplinas como la Reflexología en el año 2001 y el curso de Osteopatía de la Columna vertebral, impartido por la Escuela Superior de Técnicas Parasanitarias, en el 2002. Participé en el Congreso Hispanoluso de Técnicas Manuales y Osteopáticas en la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid en 2004 y, por fin, llegaron los dos grandes cursos que reafirman mi vocación.

El primero, que revolucionó mi punto de vista y el abordaje del trabajo en la consulta, la osteopatía superior. Un curso de tres años, impartido por el Dr. Kiril Yurievich.

El otro gran descubrimiento, la terapia morfoanalista, una formación impartida por su creador Serge Peyrot, así como por el equipo docente en Galicia, logrando formar parte de la primera promoción de Terapeutas Morfoanalistas de nuestra comunidad autónoma, disciplina que ejerzo desde 2008.

A lo largo de todo este tiempo, también curioseé por otras técnicas alternativas como el Reiki, las Flores de Bach o la gran revolución dentro de los vendajes neuromusculares, el curso de Vendaje Funcional o Kinesiotaping, en el año 2009. La aplicación de las tiras de colores sobre la piel para aliviar los dolores musculares o mejorar una lesión, que utilizan desde hace tiempo un gran número de deportistas reconocidos, un método originado en Japón hace más de tres décadas y que cada vez es más popular.

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Centrada en mi trabajo en la consulta y con el ansia por seguir aprendiendo, viajé a Bahía, en Brasil, al IV Congreso Internacional de Terapia Morfoanalítica en el año 2011. Continuando con este impulso, ese mismo año 2011, me desplacé a la ciudad portuguesa de Porto, donde me inicié en esta gran aventura de la técnica Bowtech. Un método nada invasivo y sumamente respetuoso hacia la persona a la hora de tratar una lesión. Desde ese momento vengo formándome y especializándome en este método de origen australiano, obteniendo en mi consulta resultados satisfactorios a la hora de tratar dolores lumbares, migrañas, hombros dolorosos, ciáticas y un largo etcétera de dolencias.

En mi ánimo por reciclarme continuamente, vuelvo a hacer el Curso de Técnico Superior en Terapias Manuales y me diplomo en 2015 como Técnico en Cuidados Auxiliares de Enfermería. Sé bien que nunca sabemos todo y que es bueno volver atrás y repasar cosas que se nos han quedado olvidadas y que pueden ser de gran utilidad a la hora de tratar a alguien.

Hoy en día, mi mayor empeño pasa por dar a conocer el método Bowtech en Galicia. Es uno de mis sueños acercar a quienes nos dedicamos a las técnicas alternativas o a las personas que cuidan a otras personas, a esta técnica que puede aliviar y mejorar la calidad de vida de quien sufre por diferentes lesiones o por enfermedades. Por que es muy triste que, para adquirir conocimientos en esta área, tengamos que salir fuera de Galicia, e incluso de España, sacrificando el tiempo de nuestras familias y mediante un importante desembolso económico. Al fin y al cabo, en Galicia somos tierra de buenas compoñedoras y curandeiros, tenemos materia prima! Y Tom Bowen, el creador de esta práctica en Australia, fue como un componedor, una persona con habilidades innatas para aliviar dolores. Como la compoñedora de Moaña, o la de Santalla, o el de Catoira o el propio Torrado. Si a esa capacidad innata, le sumamos los conocimientos de anatomía, fisiología y biodinámica ya podemos decir que pasamos de compoñedor a terapeuta, quiromasajista o osteópata. En esencia, para mi, lo primordial, pasa porque el profesional al valorar a una persona entienda, interprete correctamente, que siente con sus manos y, para eso, hay que formarse siempre y continuamente.

Desde septiembre de 2017 estoy en posesión del certificado de The Bowen Therapy Academy of Australia que me acredita como instructora registrada de la técnica Bowen en el mundo.

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