Una de las quejas más comunes por las que la gente acude a un tratamiento Bowen es por todo tipo de problemas de espalda pero también por hombros congelados, por dolor de cuello, por dificultades respiratorias y por dolores de cabeza. Además, como la técnica Bowen se basa en la propia estimulación del organismo para que este active sus propios mecanismos de restablecimiento, es muy eficaz:

  • Para acelerar el tiempo de recuperación tras una enfermedad, una operación o una herida.
  • Para aliviar muchos tipos de dolores musculo-esqueléticos, incluso los causados por la fibromialgia.
  • Para mejorar el malestar causado por problemas habituales de los sistemas digestivo (estreñimiento, diarrea, etc.), respiratorio (congestión de los senos, rinitis alérgica, etc.) y reproductor (dolores menstruales, esterilidad, etc.).
  • Para ayudar a los niños que mojan su cama durante la noche (enuresis).
  • Para aminorar los síntomas del asma, de la fiebre del heno, de muchos dolores de cabeza, de la disfunción de la articulación temporomandibular (ATM) y de tic dolorosos.

En la actualidad, la técnica Bowen está siendo usada, cada vez más, en lesiones deportivas, incluso en clubs de primer nivel, y no solo para deportistas, cuaquier tipo lesión leve mejora notablemente gracias a Bowtech.

La postura corporal y la compensación

Nuestros cuerpos son increíblemente resistentes a los golpes emocionales y físicos que la vida nos dá. Cuando tenemos un problema (tanto físico como mental) desarrollamos estrategias que nos permiten afrontarlo con éxito. Estos complejos patrones de compensación nos permiten mantener el equilibrio y el orden en nuestras vidas. Sin embargo, pueden acarrearnos un coste físico y, frecuentemente, también emocional.

Si sufrimos un accidente de tráfico en el que nuestra pelvis recibe un impacto, es probable que esto afecte a todo nuestro cuerpo, desde los pies hasta el cuello y los hombros. También ocurre que nos damos cuenta de que, por ejemplo, una cadera elevada en un lado del cuerpo se refleja en un hombro elevado en el otro lado.

Habitualmente, andamos como encorvados, con la cabeza echada hacia delante, la cadera también hacia delante y el pecho encogido y rígido lo que nos acaba dificultando la respiración y desencadenando una cascada de efectos emocionales y físicos. Lo interesante pasa por observar la manera en que las zonas rígidas y blandas del cuerpo se compensan para permitirnos mantener el equilibrio. La relación entre esas zonas a menudo cambia significativamente después de una sesión de Bowtech. No es simplemente que los músculos rígidos se suelten (aunque eso ocurre), sino más bien que se modifica la relación entre los patrones estructurales que sujetan nuestro cuerpo.

El estrés

A veces, los problemas posturales se pueden relacionar con estados emocionales o psicológicos. La postura que a continuación describimos recuerda a un primitivo movimiento reflejo de alerta que todos los mamíferos mostramos cuando nos vemos sometidos a estrés. Un mecanismo de protección, que probablemente era muy útil cuando teníamos delante a un tigre con dos grandes colmillos, pero hoy en día, al tratar con un director de empresa que nos pide más productividad, resulta menos útil. La ‘postura del estrés’: Músculos del cuello débiles, pecho rígido, abdominales débiles, flexores de la cadera rígidos, glúteos débiles, músculos erectores de la columna débiles, músculos torácicos débiles, músculos cervicales rígidos.

La raíz de la dolencia

Los terapeutas Bowen a veces hablan de varios efectos sobre la postura, particularmente de influencias ascendentes y descendientes. La clave para una sesión efectiva es localizar dónde se encuentra el punto central que origina la dolencia. Por ejemplo, una lesión de rodilla puede ser debida a una articulación débil del dedo gordo o a un desequilibrio en la pelvis que ejerce una tensión indebida sobre la rodilla cuando el paciente camina. De igual modo, los dolores de cabeza pueden ser el resultado de una vieja caída sobre el coxis. Existen muchos factores que afectan a la postura; el nacimiento, los cambios en la dentadura e incluso el hecho de que un niño sea o no amamantado pueden tener un efecto profundo sobre la postura. Para que la sesión sea efectiva es esencial que se trate la causa raíz del problema. De no ser así, es posible que los síntomas reaparezcan.

Resulta muy interesante observar la capacidad del cuerpo para procesar viejos accidentes durante y tras la sesión. Pareciera como si el cuerpo almacenara el recuerdo de un golpe o un trauma, que puede permanecer latente, congelado, durante años. La técnica Bowen le permite al cuerpo ‘descongelar’ esas áreas que han hecho labor de compensación desde que se produjo el golpe.

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