Consiste en una práctica manual, indolora y no invasiva creada por el terapeuta australiano Tom Bowen (1916-1982). Una técnica curativa en plena expansión por el mundo utilizada para tratar una amplia gama de dolencias físicas, musculares, estructurales y viscerales. Se trata de un tratamiento ‘de superficie’ que implica un limitado número de pequeñas manipulaciones simples, pero muy precisas, con las que devolver al cuerpo el equilibrio perdido, combatir los dolores y estimular los mecanismos de auto curación a través de los músculos, tendones, nervios y de las fascias.

Que es

La técnica Bowen no es una forma de masaje, aunque libere áreas de tensión en los músculos y los clientes experimenten una profunda relajación llegando incluso a dormirse, la manipulación Bowtech consiste en tirar suavemente de la piel hasta conseguir un repliegue de ésta hacia el borde del músculo, sosteniendo dicha piel de tal forma que ejercemos una ligera presión mantenida para después suavemente devolverla al punto de inicio con un movimiento.

Dedos pulgares

Los movimientos se hacen en diferentes lugares, a menudo cerca de los puntos de inserción de los músculos, y siempre por pares simétricos (de un lado del cuerpo y luego del otro). Esta manipulación de los tejidos en puntos particulares (coincidentes a veces con los puntos de acupuntura) instaura una armonización profunda dentro del cuerpo.

La práctica Bowen puede ser aplicada directamente sobre la piel o a través de ropa ligera si así lo requiere la situación del cliente. La posición habitual de las personas es la de tumbados sobre una camilla o una cama, aunque pueden estar sentados en una silla e incluso de pie.

Cuanto tiempo

La duración media de las sesiones Bowtech oscilan entre los 15 y los 45 minutos, con descansos ocasionales de 2-5 minutos para permitir al organismo responder. Los tratamientos se suelen aplicar semanalmente y comienzan con puntos de carga de tensiones generales, como la zona dorsal o lumbar, antes de actuar sobre el área o las áreas problemáticas específicas. La mayoría  de las personas necesitan entre tres y cinco sesiones pero, naturalmente, siempre hay excepciones para toda regla, y alguna gente necesitará más o menos o un tratamiento continuado.

 

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